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Miguel Mario Campero fué un político y jurista
tucumano (1881-1962) . Nació en Tucumán y fué hijo del
matrimonio conformado por Miguel Gerónimo Campero
Delgado y Waldina Robles Aráoz. Su
familia paterna pertenecía a un antiguo linaje que se estableció
en Tucumán a principios del siglo XVIII, integrante de la
familia Fernández Campero, cuyos miembros estaban emparentados
con los titulares del Marquesado de Yavi o del Valle de
Tojo.
Miguel Mario Campero realizó sus estudios universitarios en la
Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires donde se
graduaría con brillantes notas. Allí militó en la Unión Cívica
Radical, siendo Presidente del Comité Universitario Radical.
Fue cofirmante con José Tamborini -luego
ministro del presidente Alvear- del famoso manifiesto "A la
juventud estudiosa" del 1º de agosto de 1906, en el cual se
instaba a los estudiantes a tomar posición política
revolucionaria democrática y a militar en las filas del
radicalismo.
Entablaría una intensa amistad con el líder radical
Hipólito Yrigoyen, luego Presidente de la Nación
Argentina. Luego de graduarse en Buenos Aires accedería al
Doctorado en Jurisprudencia con una laureada tesis. De regreso
en Tucumán comenzaría la carrera judicial, primero como Defensor
de Pobres, luego como Juez en lo Civil y Comercial hasta asumir
en 1911 como Vocal de Corte. En 1913 fue nombrado Presidente de
la Suprema Corte de Justicia de Tucumán, siendo reelegido por
sus pares en 1919. Se desempeñaría como vocal del Alto Tribunal
local hasta su renuncia a la carrera judicial para ingresar a la
actividad política.
Sería Hipólito Yrigoyen quién lo induciría personalmente a
aceptar la candidatura a la gobernación tucumana en 1924 como
candidato de consenso entre las distintas fracciones que
dividían a la Unión Cívica Radical tucumana.
Primera Gobernación (1924-1928)
A su brillante gestión se debe la creación de buena parte de la
red vial de la provincia de Tucumán, casi todos los ramales
ferroviarios del sur tucumano y grandes obras civiles como el
Palacio del Banco de Tucumán y los cinco hospitales públicos,
decenas de escuelas y dispensarios médicos en localidades del
interior tucumano, la Oficina Química, el Leprosario, la Cárcel
de Villa Urquiza, la red de irrigación provincial, más un
sinnúmero de leyes sociales como la de asistencia médica
obligatoria en los ingenios tucumanos, la prohibición del
trabajo nocturno en las panaderías y la de atención financiera a
las bibliotecas públicas.
Miguel Campero fue unos de los firmantes del documento de
creación de la Universidad Nacional de Tucumán, acompañando a su
fundador el Dr. Juan B. Terán. Uno de sus primeros actos de
gobierno consistió en ceder a la Universidad los edificios donde
actualmente funciona el Rectorado, el de la Escuela Sarmiento,
el de la Escuela de Pintura, el local de calle Jujuy al 400, y
veinticinco hectáreas en la zona posterior hacia el este del
Parque 9 de Julio. Por sugerencia del Dr. Emilio Catalán creó el
primer nosocomio para enfermos mentales de la provincia y uno de
los primeros de Latinoamérica: La Colonia de Alienados. Designó
en la conducción al Dr. Manuel Corbalán, un
pionero de la psiquiatría de entonces. En solo un año de su
gobierno se perforaron más de treinta pozos surgentes en toda la
provincia. También se dictaron las primeras normas de
saneamiento en la provincia y se realizaron a partir de 1926 las
obras de desagüe de toda la ciudad Capital y los suburbios El 17
de junio de 1924, a poco de asumir dispuso la ampliación del
servicio de agua potable en San Miguel de Tucumán para 60.000
personas, mediante un acuerdo con Obras Sanitarias de la Nación,
y con una inversión de seis millones de pesos.
Miguel Campero impulsó e inauguró obras, como la Escuela
Bernardo de Irigoyen y el Natatorio Público ( hoy Club Tucumán
de Gimnasia), además de encargar en Europa la compra de la
réplicas de estatuas clásicas griegas que actualmente se
encuentran en el Parque 9 de Julio de San Miguel de Tucumán.
Durante su primer periodo como gobernador, le correspondió a
Campero intervenir en la crisis de la industria azucarera
provocada por la superproducción de las zafras correspondientes
a los años 1925, 1926 y 1927. Esto generó la caída del precio
del azúcar, agravada por la vigencia de aranceles reducidos para
el ingreso de este producto desde el exterior. La crisis
desembocó en una grave perturbación social con enfrentamientos
entre productores e industriales, alcanzando su pico el 27 de
junio de 1927, cuando una marcha de 30.000 productores llegó a
la Plaza Independencia de San Miguel de Tucumán, portando cañas
de azúcar a modo de lanzas. Campero recurrió al gobierno
nacional, y el 14 de septiembre de 1928, el Presidente Alvear
emitió su opinión en el célebre "Laudo Alvear", que impulsaba
medidas proteccionistas para la actividad azucarera y hacía
partícipes de las ganancias a los productores, además de ordenar
una serie de medidas administrativas, como el control en las
básculas de pesaje de la caña para asegurar reglas claras de
comercialización de la materia prima. Como consecuencia de este
laudo, Miguel Campero consolidó su apoyo entre los pequeños y
medianos productores azucareros de la Provincia de Tucumán,
quienes jugarían su rol político de importancia a favor del
radicalismo en las zonas rurales del interior provincial.
Durante la Presidencia de Alvear, la Unión Cívica Radical sufrió
la primera división partidaria de importancia al fraccionarse
entre el personalismo, movimiento reivindicativo de la gestión y
figura de Hipólito Yrigoyen, y el antipersonalismo cuyo discurso
político repudiaba el modo de dirección partidaria irigoyenista
y los supuestos "excesos" sucedidos durante la Presidencia de
áquel. A pesar de que el antipersonalismo contaba con la velada
simpatía del Presidente Alvear, Miguel Campero permaneció leal
al irigoyenismo, declarándose inspirado por el ideario y la
gestión de gobierno de su mentor político.
En 1924, recibiría la visita a la Provincia del Príncipe
Heredero de Italia, el futuro Rey Humberto II de Italia, quien
lo condecoraria con la Orden de la Corona de Italia con el grado
de gran oficial.
Segunda Gobernación ( 1934-1938)
El golpe del 6 de septiembre de 1930 implicó el desplazamiento
del poder de Hipólito Yrigoyen y de la Unión Cívica Radical. El
Comité Nacional de la Unión Cívica Radical declaró la abstención
electoral entre 1931 y 1935 como reacción al hostigamiento de la
dictadura de José Félix Uriburu y del gobierno
que le sucedió, el de Agustín P. Justo (
1932-1938). En la provincia de Tucumán el panorama se tornó
conflictivo luego del triunfo de las fuerzas liberales y
conservadoras locales aglutinadas en el Partido Bandera Blanca y
que llevó a la gobernación a José Luis Nougués
ante la abstención de los radicales. El gobierno de Nougués
terminó clamorosamente con una intervención federal, ante la
férrea oposición de sus propios aliados, y de los radicales,
acrecentada por el malestar de los industriales azucareros ante
la decisión de Nougués de proceder a gravar con un impuesto
interno, cada bolsa de azúcar comercializada.
La intervención federal acontecida a principios de 1934
determinó al Radicalismo tucumano a presentarse en las
elecciones a gobernador convocadas para fines de ese año,
desobedeciendo el mandato partidario de la abstención electoral.
En dicha contienda electoral, Miguel Campero (UCR Concurrencista)
obtuvo 31.470 votos; José Padilla
(Concordancia) 30.406 votos y Eudoro Aráoz (UCR
antipersonalista) 22.495 votos. Después de algunos
desencuentros, los grupos radicales se aliaron en el Colegio
Electoral y en enero de 1935 este cuerpo proclamó gobernador a
Campero por 33 votos contra 20 de la Concordancia. De esa
manera, el radicalismo volvía a detentar el poder provincial. Al
tiempo que se enfrentaba con el Comité Nacional, la firme
convicción electoralista de la UCR tucumana era funcional a los
intereses de Justo puesto que erosionaba la abstención como
táctica y alentaba a los radicales de otros distritos a
presionar por su levantamiento.
Durante el segundo período como gobernador, Miguel Campero,
colocó a Tucumán a la vanguardia de la atención en los temas de
minoridad y discapacidad en el país, al inaugurar la primera
escuela para Sordo-Mudos, junto con la Colonia de Menores, la de
Vacaciones para Niños Débiles de San Pedro de Colalao, y el
Instituto de Ciegos, atendidos por casi trescientas maestras
especiales, y con normas específicas implementadas por el
italiano José Aragno Manfredi, especialista que
se radicó en Tucumán. Impuso la “copa de leche” en las escuelas,
en las que obligó el registro de asistencia, control médico y de
la deserción escolar mediante un “Índice Sanitario”, estableció
los controles estadísticos de la Defensoría de Menores de la
Capital. Creó por Ley la Mutualidad Provincial Antituberculosa
el 15 de marzo de 1927, institución que llegó a ser considerada
un modelo social y asistencial en la Nación.
Otra obra pública de gran importancia simbólica del segundo
mandato de Miguel Campero fue la construcción e inauguración del
Palacio de Tribunales de San Miguel de Tucumán, ubicado al
frente de la Plaza Yrigoyen en la capital tucumana. Éste
edificio, diseñado por el Arquitecto Francisco Squirru,
representó la visión arquitectónica de la institucionalidad
republicana que representaron, Miguel Campero al frente del
Poder Ejecutivo y del Dr. Juan Heller como
Presidente de la Corte Suprema Tucumana.
Estableció por Ley el control y asistencia médica obligatorio en
los ingenios azucareros de la Provincia, y prohibió el trabajo
nocturno en las panaderías y laboreos similares.
Al terminar su segundo período como gobernador, se habían
construido cuarenta y cuatro escuelas y se habían reconstruído
otras veintiocho, aumentando el presupuesto de gastos e
inversiones en obras y servicios públicos por año a casi sesenta
millones de pesos anuales. También se iniciaron las obras, hacia
el año 1937, del Dique de Escaba, destinado a la provisión de
agua y la colonización y riego de 70 mil ha de nuevos
productores agropecuarios. Merece señalarse la construcción de
las postas sanitarias en los principales pueblos de la
provincia, como también la inauguración de edificios para el
albergue de los juzgados de paz y de las comisarías en las
ciudades de Famaillá, Santa Rosa de Leales y en los barrios de
San Miguel de Tucumán.
En oportunidad de las elecciones nacionales de 1938, en razón de
su gestión relevante como gobernador de Tucumán, a Miguel
Campero le fue ofrecida la candidatura para la vicepresidencia
de la Nación por la Unión Cívica Radical, en la fórmula
presidencial encabezada por Marcelo Torcuato de Alvear.
Miguel Campero declinó éste ofrecimiento por su deseo de
continuar en sus funciones como gobernador, como también, ante
la real posibilidad de que un conservador le sucediera al frente
de la provincia de conformidad a la ley sucesoria provincial.
Alvear había sido elegido para la máxima magistratura argentina
por el período 1922-1928, y luego del encarcelamiento de
Hipólito Yrigoyen en la Isla Martín García como consecuencia del
Golpe de Estado de 1930, había asumido la conducción del
Radicalismo, en una frágil unión entre los sectores
personalistas y antipersonalistas. Sin embargo, la fórmula
presidencial del Radicalismo resultaría derrotada por el
ejercicio del "fraude patriótico" promovido por el gobierno de
Agustín P. Justo para beneficiar a la fórmula
presidencial de la Concordancia, integrada por Roberto
M. Ortiz y Ramón S. Castillo.
Posteriormente, a Miguel Campero le sucedería en la gobernación
de Tucumán, el Doctor Miguel Critto (
1939-1943). Éste período estuvo surcado por las divisiones
internas de la Unión Cívica Radical tucumana, cuyos grupos
llegarían a un frágil acuerdo para consensuar la fórmula para
gobernador de las elecciones de 1942, nominando nuevamente como
candidato al Dr. Miguel Campero, mientras un sector del
Radicalimos presento una candidatura aparte. En estas elecciones
, Campero obtuvo el mayor número de votos frente al candidato
conservador Alfredo Piossek, pero no así la
mayoría de electores en el Colegio Electoral. Ante la
posibilidad concreta de que una alianza entre sectores del
radicalismo- divididos electoralmente, pero coordinados para
unirse en el Colegio Electoral de la vieja constitución
provincial de 1907- permitiera acceder nuevamente a la
gobernación a Miguel Campero, y que Tucumán fuera una señal de
retorno de las fuerzas radicales opositoras al escenario
nacional, el Presidente Ramón S. Castillo
decidió intervenir en un primer momento al propio Colegio
Electoral de Tucuman en un medida inédita, designando al senador
conservador Arancibia Rodriguez. Los electores
del radicalismo se ausentaron de la asamblea, mientras los
conservadores demandaron su comparecencia por la fuerza publica.
El periodo de gobierno de Critto concluyo en septiembre de 1942
y ante la ausencia de un gobernador electo según la constitución
provincial, la provincia fue definitivamente intervenida,
designando como interventor titular al propio Senador Arancibia
Rodríguez. Esta crisis política en la Provincia de Tucumán fue
uno de los antecedentes que llevaron al golpe de estado, que
inició la Revolución del 43 y el fin del ciclo de gobiernos
fraudulentos iniciados en 1930.
Se retiró a la vida privada, convirtiéndose en un consultor
político obligado de la Unión Cívica Radical tucumana. Formó
parte de la Junta Normalizadora del distrito Tucumán en 1945,
como paso previo a las elecciones generales de febrero de 1946.
Adhirió a la Declaración de Avellaneda, emitida por la
Convención Nacional de la U.C.R. en abril de 1945 y se declaró
simpatizante del sector interno del Radicalismo denominado
Movimiento de Intransigencia y Renovación.
Vivió sus últimos años en su casa de la calle 25 de Mayo 750 de
San Miguel de Tucumán. Personalidad de costumbres austeras hasta
el final de su vida, muchos tucumanos lo recuerdan caminando por
las calles de la ciudad, saludando a los transeúntes con su
típico gesto de inclinar el sombrero ante su interlocutor.
Contrajo matrimonio con Lola Zavalía Estévez,
falleciendo en San Miguel de Tucumán el 18 de julio de 1962. Sus
restos descansan en el Cementerio Parque de La Paz, de la
localidad de la Rinconada, Yerba Buena.
.-Las avenidas principales de la Ciudad de Alberdi, Tafí del
Valle y Santa Rosa de Leales, se denominan "Dr. Miguel
Campero" en su homenaje. Un busto suyo fue emplazado en una
plaza del Barrio Los Tarcos II de San Miguel de Tucumán, que
lleva su nombre.
.-El Instituto de Enseñanza Superior de Tucumán también se
denomina "Dr. Miguel Campero", mediante ley provincial N° 7405
del gobierno de Tucumán.
Bibliografía
1.- Carlos Paéz de la Torre, "Historia de Tucumán", Ed. Plus
Ultra, Buenos Aires. ISBN 950-21-0907-4
2.- Javier Campero Paz, " El Vínculo de Tojo", Tarija, 2007
3.- Enrique Pavón Pereyra, Diccionario Biográfico Nacional de la
Unión Cívica Radical
4.- Carlos Paéz de la Torre, " Existió un Partido Agrario en
Tucumán", nota de La Gaceta, 22 de junio de 2008.
5.- Litmayer, Leandro Ary, " El Radicalismo tucumano a principio
de los 40: reorganización partidaria y reformulacion
programática"
6.- Bonanno Luis, Pucci Marcos: Autoritarismo y Dictadura en la
Provincia de Tucumán, Ed. Catálogos, Buenos Aires, 2010.
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